Estamos sufriendo los efectos de las pobrezas de la modernidad y tenemos que hacerles frente y adelantarnos a las que vendrán.

¿De qué estamos hablando? hablamos de las pobrezas que produce y producirá el cambio climático, como la sequía y la obligación de modificar los cultivos, hablamos de la acumulación de contaminantes en el agua y el aire, de la extinción de especies, de la explotación de monocultivos que degradan el hábitat, de las zonas de sacrificio.

Hablamos del centralismo, de la falta de participación en las decisiones que afectan nuestra vida. De la pobreza del tiempo, de la pobreza de la tecnología.

Pero también hablamos de las nuevas pobrezas al hablar de la convivencia social: ¿cómo nos tratamos, ¿cómo nos relacionamos, y, sobretodo, ¿cómo enmarcamos toda acción del Estado, la empresa y la sociedad civil, en el marco de los Derechos Humanos?

Un nuevo término que conocía, que no había identificado el nombre, hoy lo se. Aporofobia.

La aporofobia es más que la palabra del año. Sentir rechazo a quienes viven en pobreza, eso es la aporofobia.

Este sentimiento no es nuevo, existe desde el origen de la sociedad humana. Es dejar de sentir empatía, responsabilidad y solidaridad hacia otro ser humano. Es limitante, creerse mejor que otros por tener riquezas, porque olvidamos que siempre habrá personas más ricas y personas que han acumulado más desventajas que nosotros.

Racismo, clasismo, sexismo, aporofobia, se resumen en desprecio por la otredad.

Avancemos juntos en la superación de la pobreza con acciones concretas, desde el sector donde cada uno se desempeña, tanto de manera individual como colectivas.

Es responsabilidad de todas y todos disminuir las diferencias; y es una de las razones por las cuales soy parte de Botines, al darme cuenta que hay otras personas, que desde lo que hacemos, podemos aportar a una nueva mirada y más aún acciones para cambiar.

Gonzalo Giambruno

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