• junio

    24

    2015
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RWC 1995: 20 años de un gesto histórico

Se cumplen 20 años de la final de la RWC 1995 donde los locales, Sudáfrica, levantarían el cetro por primera vez en su historia. Allí, Nelson Mandela entrego el trofeo a Francois Pienaar, capitán de los Springboks, en lo que muchos caracterizan como el momento donde nació la “nueva Sudáfrica”, dejando atrás el régimen racista del apartheid con el rugby como protagonista.

Sudáfrica era un país profundamente dividido y caracterizado por el odio entre sectores. La minoría poblacional del 12% blanca por un lado, ostentadores del poder político y económico, y la mayoría negra por el otro. El régimen del apartheid, que otorgaba derechos diferenciados a las personas por su color de piel, recién había sido derrotado democráticamente en 1994 con la victoria electoral de Nelson Mandela.

Foto 2La herida que el injusto régimen dejo en la sociedad no sólo era profunda, sino que aún seguía sangrando y estaba lejos de cicatrizar. Mandela fue el preso político más nefastamente conocido a raíz de los 27 años que estuvo detenido por luchar contra el apartheid. Al convertirse en líder político tras su liberación, debió lidiar con los extremismos de ambos bandos y las posturas revanchistas que ponían al país al límite de una guerra civil.

El rugby en ese momento era el deporte símbolo de los afrikáners, descendientes de holandeses que representaban a las mayorías blancas dominantes, a tal punto que la población negra  hinchaba por los rivales de los Springboks. Por iniciativa de la oposición negra, Sudáfrica no podía participar de competiciones deportivas internacionales y la desconfianza hacia el nuevo gobierno estaba a flor de piel.

Pienaar, en una entrevista con el medio inglés The Ob-server, recuerda: “En mi mundo pequeño, crecí en una comunidad afrikáner, fui a un colegio afrikáner, hablé sólo con afrikáners. Recuerdo cuando escuchaba el nombre de Nelson Mandela en los asados o en las comidas, las palabras ‘terroristas’ y ‘hombre malo’ eran como un cordón umbilical unido a su nombre. Ojalá hubiera hecho preguntas al respecto cuando era adolescente, pero no lo hice”.

Sin embargo, la lectura de Mandela fue impecable: En principio levantó la prohibición al deporte sudafricano, y luego consiguió la organización de la RWC 1995 en el país, entendiendo la importancia de un gran gesto para ganar la confianza afrikáner y mostrar que la unión del país era el camino hacia una paz democrática.

“Todavía estoy sorprendido cuando pienso en el profundo cambio que ocurrió. Comenzamos con un gran líder con una visión fantástica que se dio cuenta de que el deporte era importante para la comunidad blanca afrikáner y para ganar su respeto y confianza” recuerda el capitán, portador de la camiseta número 6 verde que el mismo Mandela vistió para entregarle la copa.

De ese momento en adelante, la postura hacia la persona de al lado cambió. Donde antes veían enemigos, ahora veían ciudadanos. En el mismo campo donde eran rivales, ahora eran compañeros de equipo. Por eso el gran gesto del líder sudafricano pasó a la historia. El rugby antes que cualquier cosa demuestra que todos somos iguales, adentro de la cancha y afuera, donde el grupo humano y la unión es lo más importante. Lo hizo en el 95 y lo sigue haciendo, creamos en su fuerza como herramienta para una sociedad más justa e igualitaria.

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