• junio

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El rugby que cumple sueños

El rugby que cumple sueños

Tiene 13 años y juega desde los 8 en Universidad gracias al Plan de Inclusión Social. Conoció el país gracias al rugby.

En el barrio Malimán, los chicos encontraron en el rugby, la mejor salida para no caer en adicciones, que hoy en día son moneda corriente en sectores vulnerables. Nicolás Ramírez, tiene 13 años, vive en ese barrio rawsino y hace cinco años que encontró en el rugby una nueva forma de vida para superarse así mismo. Él, al igual que muchos de los chicos de las ex villas, que ahora pertenecen a los barrios Franklin Rawson, Malimán y Ansilta, practican hacen varios años rugby en Universidad y gracias al deporte, conocieron Tucumán, Córdoba, Rosario y Mendoza en los distintos torneos a los que fueron a participar.

La iniciativa del Plan de Inclusión Social llevada a cabo por Patricio Videla, gracias a un convenio con la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia, tuvo notable éxito, teniendo en la actualidad 30 niños desde 7 a 14 años de esos barrios que mantienen el sueño de seguir en el deporte de la guinda hasta debutar en Primera, o por el momento, encontrar en este deporte el respaldo social que necesitan.

“No veía rugby pero cuando me llevaron me apasioné. Imaginate que conocí un montón de provincias que con mi familia seguramente nunca hubiese podido conocer”, cuenta Nicolás quien juega de pilar y tiene como referente a Tomás Cubell. Su situación es similar a la de los otros chicos de las ex villas, donde los recursos económicos quizás hubiesen sido un impedimento para visitar esos lugares.

Nico, tiene a su mamá Carmen como su pilar en la vida. La mujer, fue la impulsora de reclutar a los chicos para que comiencen en el rugby y es quien le encuentra la vuelta para poder recaudar fondos para los viajes. Es común que en el barrio realicen bingos y ferias americanas, donde los premios y la ropa es donada por los padres de los otros chicos de la ‘U’. Ahí, la mamá tocó el tema de ‘discriminación’ y negó que eso exista en el rugby. “Por ahí se dice que el rugby es sólo para la clase alta pero no es así. Acá no se discrimina. Los chicos viajan juntos, se hicieron amigos con chicos que quizás tienen otro poder adquisitivo y hasta los invitan a los cumpleaños’, sostuvo orgullosa la mujer dando una muestra más que el rugby no es sólo un deporte, esa una forma de vida para crear valores en los pequeños”.

“Yo no quiero que los chicos anden en las esquinas haciendo cosas malas y puedo decir que junto a Patricio lo hemos logrado. Los chicos desde que practican deporte son otros, hasta las calificaciones en la escuela mejoraron”, contó la mujer quien contó que su hijo ‘es otro’ desde que se tomó al deporte con mucha responsabilidad.

El rugby sigue demostrando que no se trata de un deporte como todos. Los valores son la premisa fundamental y la inclusión es un gesto que hoy en Rawson, agradecen.

Fuente: Diario de Cuyo

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