• abril

    27

    2015
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El acceso al deporte como un importante factor para disminuir desigualdades sociales

Los jóvenes de menores ingresos tienen cerca de la mitad de posibilidades de realizar una actividad deportiva programada, concluyen entre otras cosas los informes realizados por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA. En ellos se remarcan la falta de actividad deportiva en los jóvenes y los problemas tanto físicos como sociales que esto conlleva.

El reconocimiento sobre la importancia del deporte en el desarrollo de los niños es amplio, al igual que el papel fundamental que cumple en el proceso de socialización de los mismos. Así lo constatan diversas declaraciones de derechos, tanto nacionales como internacionales, donde se destaca la “Convención Sobre los Derechos del Niño” elaborada por la ONU. De esta manera se presenta como una herramienta fundamental para derribar desigualdades sociales y mejorar el estilo de vida de quienes los practican.

Los estudios consultados del ODSA de la UCA arrojan varios números interesantes para comprender la situación de la infancia argentina en cuanto a acceso al deporte y la educación, siendo éstos los principales espacios formativos:

–          Un 8,4% de los adolescentes no asiste a la escuela

–          El 33% no cuenta con espacios deportivos ni públicos ni privados de los que participar

–          6 de cada 10 niños no realizan actividades deportivas extra escolares

–          9 de cada 10 chicos van a escuela de jornada simple

–          El 66% de la población escolar de los sectores más vulnerables experimentan déficit en su trayecto educativo

De manera general se desprende que ante la predominante jornada simple escolar y la falta de espacios de sociabilización como los ofrecidos por el deporte que complementen la escolaridad, hay un grave déficit en la estructura de oportunidades para la recreación y el aprendizaje en la infancia, principalmente en los jóvenes que acuden a escuelas públicas. Esta situación se profundiza a medida que desciende el estrato socioeconómico de origen (72% de déficit en el 25% más pobre), y empeoran las condiciones del espacio socio-residencial (69% de déficit en el espacio de villa o asentamiento urbano) ¿Es posible un mundo más equitativo mientras esto ocurra?

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Fernando Laiño, investigador de la Fundación Instituto Superior de Ciencias de la Salud y Ianina Tuñón, investigadora responsable del ODSA, como realizadores de los informes aseguran: “El juego y el deporte son medios indispensables para poder construir normas, ya que sin reglas, no hay juego posible; esto es fundamental para asegurar una buena convivencia en cualquier grupo social. Por lo tanto, estos recursos son fundamentales para la inclusión y la inserción de niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad social”.

 

Los investigadores continúan: “El deporte, la actividad física y las actividades recreativas son un recurso educativo y socializador fundamental pero no suficiente para disminuir las desigualdades sociales” dejando en claro que el cambio debe ser de fondo pero tal cambio no puede excluir al deporte y sus beneficios físicos y sociales. A manera de cierre concluyen que: “Tanto el Estado, como el sector privado y las ONGs deben participar en cooperación, brindando infraestructura y recursos materiales adecuados, en la ejecución de proyectos de actividad física y deporte que realmente mejoren la situación de los niños/as, adolescentes y jóvenes.”

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